sábado, 7 de diciembre de 2013
viernes, 24 de mayo de 2013
CATEGORÍAS DE ANÁLISIS PARA EL DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO
CATEGORÍAS DE ANÁLISIS PARA EL DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO
A lo largo del primer y segundo semestre de la Licenciatura en Primaria y Preescolar, se construye un marco referencial básico sobre lo que habrá de observarse en el aula en un primer momento, de aquello susceptible de rescatar de los registros de observación y desde donde habrá de delimitarse la problemática a abordar en el proceso de transformación de nuestra práctica docente a través de la investigación-acción. Sin pretender establecer rutas o parámetros únicos, se presenta la tabla concentrado e dichas categorías o unidades de análisis, la experiencia en el grupo a generado diversas versiones de este cuadro, ya sea al codificar mediante colores las categorías o al presentar ejemplos concretos de la misma. Cualquier opción es viable siempre y cuando nos facilite el análisis de los registros y la posterior categorización desde el referente teórico o marco teórico referencia en función de la problemática seleccionada.
Adjunto la tabla en el animo de que sea un punto de partida para la construcción de la propia.
LA CONSTRUCCIÓN DE LA ESTRUCTURA METODOLÓGICA: UNIDADES DE ANÁLISIS DE LA PRÁCTICA DOCENTE.
Hemos visto la construcción y los elementos presentes en la estructura conceptual; se analizará entonces en este apartado la estructura donde convergen los contenidos, conocidos ahora como estructura conceptual, y las características
psicológicas de los niños, estructura cognitiva; esta nueva estructura es denominada por Remedí estructura metodológica.
La estructura metodológica es desarrollada por el docente una vez que ha determinado la estructura conceptual, es decir, la realidad o parcela de la realidad que desea que los alumnos aprendan, al decir "desea" Remedí hace alusión a que no basta con que el maestro tenga pleno control y dominio de los contenidos, sino además la disponibilidad de
sacar adelante el proceso enseñanza -aprendizaje conflictuando a sus alumnos. Para ello el docente construye la estructura metodológica, cuya función es estructurar, ordenar los conocimientos de forma tal que puedan ser asimilados por el alumno. Para ello es necesario partir desde las estructuras cognitivas existentes, es decir, desde los conocimientos existentes en el niño; esto marca la pauta para la evaluación diagnóstica presente en todo modelo piagetano de adaptación a la enseñanza.
Para conocer cuánto sabe o qué nivel guarda el alumno con respecto a un concepto, es necesario indagar sobre sus habilidades, capacidades, etc. A fin de determinar la forma como la estructura metodológica puede ocasionar un desequilibrio; las actividades que la estructura presente deben mostrar cualidades significativas para el alumno, de ahí la importancia de retomar tanto el nivel cognitivo como el afectivo y social de manera que el interés del alumno este centrado en y durante el proceso de desequilibrio y asimilación y no en el resultado mismo desde el inicio de las actividades.
Para cumplir los requisitos anteriores la estructura metodológica deberá sujetarse a tres principios rectores que le permitirán lograr el desequilibrio: Primeramente encontramos la velocidad con que se pretende se aprendan los contenidos planteados en la estructura conceptual y que depende de varios factores, entre ellos el tiempo que se brinde a su manejo y enseñanza; encontramos así mismo la resistencia al olvido que depende en gran medida del grado de relación que guarde el objeto con las estructuras cognitivas ya
existentes .(significativo) y por último la capacidad para transferir lo aprendido a nuevos ámbitos en las relaciones contextuales sujeto-objeto y/o sujeto-sujeto.
Si el docente logra estructurar la metodología bajo estos principios, esta funcionará como un nexo interactivo entre la estructura conceptual y la estructura cognitiva logrando reestructurar ideas y conceptos. Ésta es, precisamente, la manera como se evalúa la estructura metodológica, en función de la capacidad que está presente para transformar las relaciones entre estructuras, relaciones que tienen como resultado nuevas estructuras cognitivas.
De esta manera para insertar la realidad de la estructura conceptual en el alumno, el maestro deberá determinar los conceptos o leyes científicas, así como los métodos de aplicación de las mismas a través de la estructura metodológica. Para ello deberá organizarse con tres elementos reguladores: la generalidad, que explica de la manera más amplia posible una variedad de fenómenos; la estabilidad, que no permitirá que el análisis de nuevos datos o la relación eventual con estructuras cognitivas asociadas, afecte la generalidad de los fenómenos presentados y por último la máxima claridad, describiendo y presentando al alumno cada fenómeno de manera concisa, eficiente y completa provocando más fácilmente el desequilibrio cognitivo y desarrollando ala vez el conocimiento. El cuidado y aplicación de estos tres elementos reguladores posibilitan a la estructura metodológica, y en general al docente, aumentar de manera considerable la retención y la discriminación conceptual.
La organización general de la estrategia metodológica debe sujetarse a su vez a una serie de postulados, iniciando con el principio de secuencia que refiere al orden en que aparecen los distintos elementos dentro de la estructura y que a su vez se representan por dos grandes grupos: los materiales a utilizar y los conocimientos anteriores. Es to es, determinar la organización de los conceptos que permita una mayor comprensión y apropiación de los mismos, determina también si es necesario contar con conocimientos
anteriores para arribar a una nueva estructura cognitiva y cuáles serán estos conocimientos según el campo o disciplina en estudio; mediante la secuencia, la estructura metodológica señala los nexos entre los conceptos enseñados y los existentes pudiendo ser de dependencia, independencia, causalidad, derivación, complementación, etc. ; cabe recordar que en las ciencias y particularmente en las ciencias exactas existen conocimientos determinados que marcan, mediante una secuencia lógica, el orden que la estructura debe
seguir. Dentro de este aspecto resalta el concepto de inclusividad acuñado por Ausubel en donde el sujeto debe contar con elementos que le permitan asimilar los nuevos contenidos a fin de que el aprendizaje no se presente de manera desvinculada, no solo de la realidad sino entre las estructuras cognitivas mismas, es decir, de manera mecánica.
El docente como mediador, deberá propiciar la adquisición de conocimientos lo suficientemente claros a fin de que el alumno tenga posibilidades de reunir en una sola entidad los conocimientos a lo largo de la estructura, hasta conseguir la construcción de la noción deseada; en este caso sirve ejemplificar que un correcto aprendizaje y manejo de las situaciones de clasificación y seriación facilitara la construcción del concepto de número; si por el contrario alguno de éstos elementos no alcanza su mayor estadio o presenta
confusiones, la noción del número no se alcanzará. Es por ello que la estructura cognitiva deberá considerar la estabilidad de los principales conceptos, con el objeto de facilitar la adquisición andamiada de los conocimientos, ofreciendo conceptos diferenciados al principio y final de la estructura, presentando características descendientes de individualización; hacia el final de la estructura, el material utilizado al principio, es decir los conocimientos clave, deben ser manejados a la par del objeto mismo de la estructura.
Otro principio fundamental para la organización de la estructura metodológica, es el que tiene que ver con la extensión y calificación de los campos obtenidos: principio de profundidad, que parte del estado que guarda el concepto dentro del sujeto, el nivel de la estructura cognitiva que se desea desarrollar y al cual se desea agregar conexiones lógicas permitiéndole mayor inclusividad, estabilidad y discriminalidad. Se aprecia aquí el
fundamento básico de los postulados constructivistas: la asimilación.
Por último se deberá aplicar el principio de horizontalidad o la función de interacción mental de los conceptos adquiridos y los existentes, así como éstos y conceptos de otras disciplinas que le permiten comparar y constatar creando nuevas relaciones ya la vez nuevas estructuras cognitivas.
El conjunto de estos elementos se constituyen como una guía para el análisis de las propuestas metodológicas de los docentes.

